¿Jugamos a las casitas?

¿Jugamos a las casitas?

Construir una cabaña en la que esconderse solo o con sus amigos es una actividad divertidísima y beneficiosa para el desarrollo de los peques. ¡No prohíbas al tuyo montar su refugio privado! Se lo pasará genial y aprenderá mucho.

Uno de los entretenimientos preferidos de los niños de entre tres y cinco años es jugar a las casitas, y tantas ganas tienen de construirse ese refugio particular en el que esconderse que casi cualquier cosa les vale para ello: una sábana vieja y unas sillas, una caja enorme de cartón con una “puertecita” por la que entrar y salir, una manta grande con la que cubrir la mesa del salón para meterse debajo…

“Este juego es fruto de la capacidad de imaginar que tienen los niños y mediante él representan muchas de las acciones que realizamos los adultos en la vida cotidiana: preparan comidas, hablan por teléfono, trabajan con el ordenador, invitan a sus amigos a tomar café…Generalmente interpretan los roles de papá y mamá, pero en su casita también recrean escenas de películas infantiles, ilustraciones de sus cuentos y situaciones nuevas que viven con su familia y otros niños. Es el llamado juego simbólico”, explica Mercedes Mesa Tuñón, directora de la Escuela Infantil Dina condado, de Madrid.

Más autónomos, más creativos…

Lo mejor de este juego no es solo que divierte a los niños, sino que además resulta muy positivo para su desarrollo por muchos motivos:

  • Potencia su fantasía. Y su creatividad, ya que les incita a imaginar objetos que no tienen delante y a recrear situaciones que no están ocurriendo en ese momento.
  • Refuerza su “yo”. En la vida real los niños siempre tienen que obedecer, mientras que en su casita son ellos los que mandan, los que deciden las personas que pueden entrar y las que se quedan fuera, y esto hace que se sientan fuertes e importantes.
  • Les muestra lo que es la privacidad. Al dar permiso a sus amigos para entrar en su refugio y negárselo a los padres (puede haber variaciones, pero esta es la modalidad más habitual), los peques descubren la privacidad, un hallazgo que les lleva a ser más respetuosos con las pertenecías ajenas y las puertas cerradas.
  • Les adentra en el mundo de las relaciones con sus iguales. Tienen que cooperar entre ellos, considerar la opinión de sus amiguitos, asumir diferentes roles, esperar su turno…No pasa nada si alguna vez se enfadan y uno de los niños acaba siendo expulsado de la casa: así aprenden a solucionar sus primeros conflictos.
  • Les enseña a entretenerse a solas, sin los adultos, algo que a su vez favorece su capacidad de concentración y el conocimiento de sí mismos.
  • Les prepara para la vida adulta. Sin duda, pues no hay mejor entrenamiento para ello que imitar lo que ven hacer a sus mayores.

Por si estas ventajas fueran pocas, Mercedes Mesa Tuñón añade: “ Este entretenimiento brinda a los niños una ocasión estupenda para practicar y perfeccionar el lenguaje, aprender a respetar las reglas del juego y expresar y representar sus propios miedos, lo que les lleva a canalizarlos mejor y a superarlos antes”.

En su mansión, pero a tu lado

Que tu hijo opte por este juego demuestra que ya comprende que los objetos y las personas no solo existen cuando los está viendo, sino también cuando están fuera de su campo de visión, y que puede recrearlos y simularlos con su imaginación. Todo esto supone un avance enorme en el desarrollo de la inteligencia. Sin embargo, dada su corta edad, es normal que aún les guste jugar a tu lado, cerquita de ti: este es el motivo por el que, aunque no te deje entrar en su casita, prefiere construirla en la habitación donde tú estés (el salón, el cuarto de estar, el despacho…). Dale permiso para ponerse manos a la obra. Ya has visto los múltiples beneficios que este juego le reporta y lo feliz que le hace y a ti no te costará nada recoger unos cuantos cartones y unas sábanas cuando se canse de jugar de esta manera.

 

¿Se esconde de algo?

Cuando los niños juegan a las casitas suelen mostrarse muy contentos: entran y salen de su cabaña, meten a sus muñecos allí, comentan una y mil cosas con los otros niños (reales o imaginarios), tararean canciones…Por eso, si alguna vez observas que tu pequeño se muestra serio y callado en su refugio y que cada vez pasa más tiempo dentro, busca un momento en el que esté tranquilo para hablar con él y averiguar qué le ocurre, porque es probable que tenga un problemilla que le entristece o preocupa. Su casita, en este caso, le sirve para intentar protegerse de eso que no le gusta.

 

Sin comentarios

Escribe tu comentario

4 × cuatro =

css.php